24 de marzo de 2017

Para no perder la memoria

Algunas buenas noticias de estos días:

La que me comparte mi amiga Lucrecia. Desde Santa Fe, se tomó la decisión de revocar la resolución Nº 480/79 que prohibía la circulación y lectura del libro "La torre de cubos" de Laura Devetach  que   la última dictadura militar había dictaminado, primero en algunas provincias, y luego en todo el país.  
















Además de revocar esa resolución, la ministra de educación, aconseja la lectura del libro e intenta una necesaria reparación histórica para con la autora. Sería una excelente iniciativa que esto se replicara en cada provincia, con cada libro censurado durante la dictadura. 



Es conocida la anécdota que Laura Devetach siempre trae a la memoria acerca de los modos de circulación "apócrifos" que tuvieron los cuentos que forman ese volumen. Las maestras, durante los años de plomo, siguieron difundiendo y haciendo leer a sus alumnos esas historias gracias a las copias mimeografiadas que circulaban sin el nombre de la autora.  El agradecimiento de la autora es ampliamente conocido. 
Ahí es cuando se me hincha el pecho de orgullo. Soy maestra.
Rescato unos párrafos de una entrevista que el grupo La Grieta le hiciera a Laura y que forma parte de "Libros que muerden":


"...Y en el 75 se puso muy feo, me fui de la escuela de arte, la universidad estuvo mal, nos quedamos sin trabajo. Y un buen día, en el Centro Educacional apareció alguien diciendo que teníamos que llenar una planilla rosa, que pedía datos de parientes, amigos cercanos, teléfonos, direcciones. Yo pregunté para qué y me dijeron: orden de arriba, y yo decía: no quiero llenar esto, ¿para qué? Decidí no llenarla y por otro lado no dejar que eso avance. Además ya sabíamos de los desaparecidos. Así que ahí nomás tomamos la decisión de venirnos a Buenos Aires dejando a los chicos allá, cosa que me costó un  montón pero era lo único posible.
Luego entonces, estuve en Billiken, en muchas secciones, tenía la sección de lengua, "Los juntacosas", otra que se llamaba "De todo un poco". En un primer momento yo no firmaba. Agustina era mi seudónimo, que lo hice porque era el anagrama de angustia: Agustina"(2014:76).


La segunda noticia: Se cumplieron 25 años de la publicación del cuento de Graciela Montes, Irulana y el ogronte. Una conocida editorial, lo ha reeditado, con nuevas ilustraciones. Cosa que celebro con mucha alegría. 
Sin embargo, me permito recuperar la edición original, de la editorial Libros de Quirquincho del año 1991, con ilustraciones de Claudia Legnazzi. 


Y me gusta esa edición, porque como dijo Mirta Gloria Fernández, "podés ver las botas de la tapa, o no verlas" pero para quienes no queremos perder la memoria, la imagen es potente y nos recuerda las épocas a las que no queremos volver.
Elijo contarles  historias  a mis alumnos que en general no son las que la moda editorial dictamina. Son historias que rescato del olvido, que son patrimonio cultural de todos, que no merecen caer en el olvido. 
Les dejo el enlace a una entrevista que Karina Micheletto le hizo recientemente a Graciela Montes: 
https://www.pagina12.com.ar/20951-la-generacion-permanente





Tercera noticia: Eudeba, presenta en la próxima Feria del libro de Buenos Aires más Chiribitiles del CEAL. Mi querida Violeta sigue con su trabajo, sin bajar los brazos! La reedición no sólo recupera un capital cultural de todos, sino que redobla la apuesta y propone Nuevos cuentos del Chiribitil, dándole espacio a autores e ilustradores que en su momento no fueron publicados por la editorial porque fue prohibida la colección y también proponiendo otros, abriendo espacio para que más tengan la posibilidad de publicar. Ese espiritu que tuvo la colección desde su nacimiento. 
Les dejo estos diálogos en el depósito. En este, Graciela Melgarejo y María Teresa Andruetto, sublimes.

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